Involucrarse emocionalmente con los resultados (tarea sustitutoria)

¿Alguna vez te has detenido a observar un edificio escolar vacío? Si le quitamos los gritos de los niños y los colores de los murales, lo que queda a menudo es una estructura rígida: pasillos largos, rejas, muros altos y horarios fragmentados por timbres estridentes.

Mi tesis doctoral se centra precisamente en esto: El encierro en las sociedades contemporáneas, tomando como objeto de estudio la arquitectura física y normativa de la escuela pública. Sin embargo, investigar algo que nos atraviesa a todos tan profundamente conlleva un riesgo metodológico enorme: el de encontrar exactamente lo que queremos ver.

La escuela: ¿Espacio de saber o mecanismo de control?

La justificación de mi investigación parte de una premisa inquietante: en la comunidad educativa desconocemos las razones profundas de nuestra propia arquitectura. Hay un desconocimiento generalizado del "porqué" del encierro. No se trata solo de ladrillos; hablamos de una arquitectura normativa. La escuela funciona como un mecanismo de control, retención y obediencia.

Desde Foucault (1978) hasta Francesco Tonucci (2015), muchos han teorizado sobre la sociología del control. Mi objetivo es actualizar estos conceptos, midiendo con precisión cómo la escuela contemporánea retiene los cuerpos y moldea las conductas, especialmente en una etapa tan vulnerable como la infancia, donde los sujetos no tienen herramientas para cuestionar su realidad.

Pero aquí surge el gran desafío del investigador: la implicación emocional que hemos trabajado en este mismo curso y me ha hecho reflexionar sobra la propia dirección de mi estudio.

El riesgo de la pareidolia en la sociología

Si yo investigara el diseño de una antena o un código binario, la distancia emocional sería sencilla. Una antena funciona o no funciona; no sufre efecto placebo ni me despierta recuerdos de mi infancia.

Pero al investigar la escuela, estoy investigando mi propia historia y la de toda la sociedad. Aquí es donde la mente humana nos tiende trampas fascinantes y peligrosas.

Existe un fenómeno llamado pareidolia: nuestra tendencia innata a encontrar significado donde no lo hay. Es lo que nos hace ver caras en las nubes o un rostro sonriente en dos puntos y un paréntesis :). Nuestro cerebro está diseñado para "conectar los puntos".

¿Por qué esto es peligroso para mi tesis? Porque si comienzo mi investigación convencido de que la escuela es una "cárcel", corro el riesgo de sufrir una ilusión de significado. Podría interpretar un simple protocolo de seguridad como un acto de represión totalitaria, simplemente porque mi cerebro está buscando confirmar esa estructura.

El "efecto placebo" del investigador

En medicina, sabemos que la fe en la curación puede curar (efecto placebo) o enfermar (efecto nocebo). Para evitar esto, se usan estudios de "doble ciego", donde ni el médico ni el paciente saben quién tiene la medicina real, eliminando la contaminación emocional.

En las ciencias sociales, y específicamente en mi estudio sobre el encierro escolar, no existe el doble ciego. Yo sé lo que busco y tengo una opinión formada sobre la necesidad de destruir normas aceptadas y arquitecturas normalizadas.

La implicación práctica de mi trabajo busca llenar una laguna de conocimiento y proponer nuevos paradigmas. Pero para que esos paradigmas sean válidos, debo estar alerta. La vulnerabilidad de la infancia y la transversalidad de la experiencia escolar hacen que sea muy fácil "involucrarse emocionalmente con los resultados".

Conclusión: Una mirada alerta

Investigar la arquitectura del control escolar requiere un equilibrio delicado. Por un lado, la pasión necesaria para cuestionar lo establecido y dar voz a una infancia silenciada por muros y normas. Por el otro, la frialdad científica para no caer en la pareidolia sociológica: ver conspiraciones donde solo hay inercia, o ver control donde solo hay ladrillos.

Mi reto no es solo crear un instrumento que mida la retención escolar, sino calibrar mi propia mirada para distinguir entre la realidad del encierro y mis propios prejuicios sobre él. Solo así, los hallazgos podrán ser verdaderamente útiles para transformar la organización escolar.

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